Diferencia entre comprar y alquilar
11.218 €
Léelo junto con el coste total del alquiler, el coste neto de compra y el capital acumulado antes de decidir.
Compara alquiler y compra con hipoteca, gastos de propiedad, patrimonio, revalorización y punto de equilibrio.
Empieza por las hipótesis principales: Alquiler mensual, Precio de la vivienda, Entrada. Después cambia una variable cada vez para ver si la comparación la mueve la financiación, los costes de vivienda o el horizonte temporal.
Diferencia entre comprar y alquilar
11.218 €
Léelo junto con el coste total del alquiler, el coste neto de compra y el capital acumulado antes de decidir.
Coste total del alquiler
137.924 €
Es la estimación de alquiler pagado durante el periodo elegido después de aplicar las subidas anuales.
Coste neto de compra
126.706 €
Combina los costes de propiedad y luego descuenta el capital que todavía conservas al final.
Las tarjetas principales destacan Diferencia entre comprar y alquilar, Coste total del alquiler y Coste neto de compra. Las métricas de apoyo muestran cómo influyen la cuota hipotecaria, la acumulación de capital y el punto de equilibrio.
Capital acumulado en la vivienda
166.081 €
Cuota hipotecaria mensual
1934 €
Punto de equilibrio
6 años
La decisión entre alquilar o comprar una vivienda no se resuelve mirando solo el pago de este mes. La pregunta útil es cuánto te cuesta vivir allí en total durante los años que esperas quedarte y cuánto valor conservas al final de ese periodo. Esta calculadora compara ambos caminos con el mismo horizonte temporal. En el lado del alquiler suma las mensualidades previstas e incorpora la subida anual del alquiler. En el lado de la compra reúne la entrada, los gastos de cierre, las cuotas hipotecarias, el impuesto sobre la propiedad, el seguro y el mantenimiento. Después descuenta de esos costes el capital que podrías tener acumulado en la vivienda al terminar el periodo.
Esa diferencia es importante porque comprar no es solo un gasto. Una parte de la cuota hipotecaria reduce la deuda pendiente y aumenta tu capital propio. Si además la vivienda gana valor con el tiempo, parte del dinero inmovilizado puede volver a ti más adelante a través del valor de venta o del patrimonio acumulado. Alquilar suele ofrecer más flexibilidad y una estructura de costes más sencilla, pero normalmente no crea un activo para el inquilino. Por eso conviene usar esta calculadora como herramienta de planificación para comparar escenarios razonables, no como una regla universal.
Empieza con el alquiler mensual de una vivienda que realmente considerarías habitar. Después introduce el precio de compra de una vivienda comparable. Si el piso alquilado y la vivienda comprada son muy distintos en zona, tamaño, estado o calidad, la comparación pierde valor porque ya no estás midiendo opciones equivalentes.
A continuación define las hipótesis de financiación: porcentaje de entrada, tipo hipotecario y plazo de la hipoteca. Esos datos determinan la cuota mensual. Luego añade los costes de propiedad que muchas veces se subestiman: impuesto sobre la propiedad, seguro del hogar y mantenimiento anual como porcentaje del valor de la vivienda. El mantenimiento debería incluir desgaste, pequeñas reparaciones y una reserva razonable para gastos futuros, no solo arreglos menores del mes en curso.
Después completa los gastos de cierre, la subida anual esperada del alquiler, la revalorización prevista de la vivienda y el número de años que esperas quedarte. Ese horizonte temporal es una de las variables más decisivas de toda la comparación. Una estancia corta suele perjudicar la compra porque los costes iniciales se reparten entre pocos años. Una estancia más larga da tiempo a que la amortización del préstamo y la posible revalorización ganen peso.
En la ruta del alquiler, la renta aumenta una vez al año según el porcentaje indicado y se suma todo lo pagado durante el periodo elegido. En la ruta de la compra, el cálculo comienza con la entrada y los gastos de cierre. Luego estima la cuota mensual de principal e intereses con el tipo y el plazo seleccionados. A eso se añaden el impuesto sobre la propiedad, el seguro y el mantenimiento como costes recurrentes. Al final del periodo, la calculadora estima el capital acumulado a partir de dos fuentes: la parte de deuda ya amortizada y el cambio supuesto en el valor de mercado de la vivienda.
La diferencia principal entre comprar y alquilar debe interpretarse como el resultado de un escenario. Si la ventaja de comprar es positiva, comprar sale mejor con esas hipótesis. Si es negativa, alquilar resulta más barato en ese marco.
Conviene leer el coste neto de compra junto con el capital acumulado en la vivienda. Una cuota hipotecaria alta no significa automáticamente que comprar sea peor si una parte relevante de ese pago está construyendo patrimonio. Del mismo modo, un alquiler bajo hoy no garantiza que alquilar siga siendo la opción más barata en un periodo largo si las subidas anuales son intensas.
El punto de equilibrio suele ser uno de los resultados más prácticos. Indica aproximadamente cuándo comprar empieza a compensar frente a alquilar, siempre que ese cruce llegue a producirse con las hipótesis elegidas. Si ya sabes que te mudarás antes de ese momento, alquilar puede ser la opción más eficiente aunque comprar parezca mejor en una proyección más larga.
Imagina un alquiler de 1 400 € al mes y una vivienda comparable con un precio de 320 000 €. Supón una entrada del 20 %, un tipo hipotecario del 4,2 %, un plazo de 25 años, un impuesto sobre la propiedad del 1,1 %, 90 € al mes de seguro, un 1,2 % anual de mantenimiento, un 3 % de gastos de cierre, una subida del alquiler del 2,5 % anual, una revalorización de la vivienda del 2 % y una permanencia de 9 años. Con esos datos, la calculadora puede mostrar si el patrimonio acumulado compensa los costes adicionales de ser propietario o si alquilar sigue saliendo mejor.
Como toda herramienta de este tipo, simplifica la realidad. No modela todos los gastos de venta, la fiscalidad concreta de cada país, la rentabilidad que podrías obtener invirtiendo el dinero no usado en la entrada, derramas importantes, cuotas de comunidad, mudanzas intermedias ni refinanciaciones futuras. Úsala para comparar escenarios, revisar la sensibilidad de tus hipótesis y entender qué variable mueve más el resultado.